Jugamos a ‘Assassin’s Creed Shadows’: la venganza vuelve a ser el filo del Credo
Cinco años desde ‘Valhalla‘ parece mucho tiempo, pero no lo es tanto. Entre medias Ubisoft nos sorprendió con ‘Mirage‘, una vuelta a los orígenes que parecía que iba a ser el camino a seguir de la saga ‘Assassin’s Creed’. Pero nos equivocamos, y creo que tenemos que dar gracias por ello porque ‘Shadows’ no es una revolución, pero es la evolución que necesitaba la franquicia, aunando todo lo bueno de ‘Origins’, ‘Odyssey’ y ‘Valhalla’ con lo que hacía memorable al Credo en los primeros títulos.
Lo primero que queremos resaltar es que, como muchos anticipábamos, la ambientación japonesa encaja perfectamente en ‘Assassin’s Creed’. En ‘Shadows’, exploramos nueve regiones del Japón feudal, cada una con su propia identidad, historias y personajes, todas ellas con una arquitectura cautivadora y elegante, diseñada sin perder de vista la jugabilidad característica de la saga.

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