¿Las empresas públicas no quiebran?
¿Qué tienen en común las EDE y el Senasa? Son empresas públicas y, por consiguiente, tienen un mal de origen. Las empresas distribuidoras de electricidad (las EDE) y la ARS pública, Servicio Nacional de Salud (Senasa), sufren del mismo problema: para cubrir sus pérdidas, el Estado puede usar el monopolio de la fuerza y obtener recursos de los contribuyentes.
El Estado buscará la forma de financiarlas: con impuestos, deuda pública o con creación de dinero. Por tanto, las empresas públicas no son administradas como entidades dirigidas a maximizar los recursos escasos de la sociedad; lo que ofrecen al público puede ser en cantidad ilimitada y a costos superiores al precio de mercado.
El comportamiento de quienes administran las empresas públicas suele ser político; no está dirigido por fundamentos económicos. En un momento puede llegar a la empresa pública una administración que tenga la intención de cambiar su forma de operar. Pero la intención no será duradera, porque la naturaleza, el defecto de origen, siempre se impone.
