28 de octubre de 2026

Una cinta amarilla de 11 kilómetros y 600 silbatos para encontrar a los niños perdidos en la selva colombiana

A soldier and a dog take part in a search operation for child survivors from a Cessna 206 plane that had crashed in the jungle more than two weeks ago, in Caqueta, Colombia May 17, 2023. Colombian Air Force/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. MANDATORY CREDIT. NO RESALES. NO ARCHIVES

La noticia se ha ido perdiendo por entre la selva de escándalos políticos y otros eventos que produce Colombia cada semana. Pero en las selvas del Caquetá, en especial, sigue muy viva para los 40 indígenas que los buscan y los 120 militares, incluidos dos grupos élite del Comando de Fuerzas Especiales del Ejército, quienes no pierden la esperanza de encontrar con vida a los hermanos Mucutuy, desaparecidos en la región tras el accidente aéreo del pasado 30 de abril, en el departamento del Caquetá, región selvática de la amazonia colombiana.

La estrategia para dar con su paradero se ha ido sofisticando con los días. Actualmente, por la selva verde y húmeda se extiende una cinta amarilla plástica y brillante, una especie de línea de vida que serpentea 11 kilómetros por la selva para que, de encontrarla, los niños puedan seguirla y llegar hasta los comandos especiales que los buscan. Además, por el camino, especialmente en las cañadas, tanto los grupos indígenas que los buscan, como los militares, han ido dejando 600 silbatos que les permitirían hacerse oír en medio de la selva. De noche, puntos de luz y emisión de mensajes ya en tierra –no desde un helicóptero- pidiéndoles en su lengua que se detengan, dejen de caminar para poderlos ubicar, hacen parte de la estrategia.

La más reciente huella de su trasegar fue encontrada a poco más de tres kilómetros al norte del punto donde se accidentó la nave. Se sabe que están descalzos, que hicieron un rústico cobertizo y que han consumido frutos de la selva y al menos uno de los paquetes de comida de los cientos que les han lanzado –galletas, chocolatinas y la harina de yuca no están- y se deduce que siguen con vida por un motivo sencillo y contundente: sus cuerpos no aparecen por ningún lado.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *